Instante eterno en el jardín. Exposición en Centrocentro – Madrid
Las vacaciones del alma
Actualmente estás participando en la exposición Instante eterno en el jardín en Centrocentro. ¿Cómo afrontas el hecho expositivo? ¿Cómo te planteas tú trabajo en este sentido?
En cualquier proyecto expositivo es fundamental prever la dinámica de la experiencia perceptiva, los desplazamientos y los recorridos de los espectadores, encontrar una lógica formal, material, cromática, y también, no sé cómo decirlo…, una lógica simbólica, una inercia conceptual. Se trata de conseguir entonces que los aspectos físicos, visuales y formales más elementales vayan encaminados a revelar un campo semántico, un plano referencial, ofreciendo al espectador soluciones plásticas sensibles que le permitan descifrar la intención de lo percibido, imaginar una lectura posible, un motivo plausible. Yo intento, cuando soy explícito, que lo implícito haga acto de presencia casi por necesidad operativa, y al contrario, que el fantasma de lo implícito haga necesaria una argumentación, el apoyo de una cierta intuición. En la secuela física de casi cualquier cosa manufacturada se adivina el poso de la cultura y el contrapeso de la realidad, dos elementos que encuentran en el buen gusto, en la educación del gusto, el fiel de la balanza que equilibra la (dis)tensión de su ambivalencia. Concibo el territorio de la sugerencia como algo personal, como un elemento abierto a la imaginación, como una flecha que se lanza (al espectador) sabiendo que puede desviarse del blanco previsto e ir por otros derroteros diferentes a los imaginados por mí…